Me pasó que…

Me ha tocado harto viajar en bus últimamente y me encanta. En realidad me gusta el transporte público…ya sé que eso suena raro y que muchos reclaman que es como las pelotas y que hay un montón que mejorar y bla bla bla  y lo entiendo e incluso a veces lo comparto, pero a mí personalmente me gusta la idea de subirme a un vehículo y que me lleven a algún lugar, no me importa si es el metro, una micro, o el transantiago. Es como que en mi cabeza me imagino que tengo chófer y bloqueo todo lo malo, es decir olores, música que no es de mi gusto y contacto de cuerpos sudorosos, ew!

Pero este año he andado harto en bus y me gusta porque siempre pasa algo que me dan ganas de contar. A veces las señoras se pelean porque al parecer venden más asientos de los que tiene el bus, o hay taco y el bus se atrasa y la gente reclama, o a alguien le explota la bebida y se chorrea lo cual es muy chistoso, o incluso una vez me tocó ver como a unos giles les sacaban parte por no ir con el cinturón de seguridad (ya sabemos que los accidentes son comunes, hay que tomar las precauciones mínimas o no?)

El tema es que en uno de estos viajes en bus me pasó algo muy agradable. Estaba yo en el terminal con la cara de pollo que me caracteriza, llegó el bus, me subí, busqué mi asiento que daba hacia la ventana y al llegar a la mitad del pasillo veo a un señor, típico papá: pantalón de tela color claro, polera de piqué por dentro del pantalón, un poco calvo y un poco gordo. Estaba de pie en el pasillo como esperando que yo me sentara. Obviamente, que al darme cuenta que él sería mi compañero de viaje me alivié porque pensé “ahhh este caballero se va a sentar y se va a dormir y no me va a meter conversa” (no porque me molesta que me hablen, sino porque era tarde y yo también tenía ganas de aturdirme y no reaccionar hasta llegar a mi destino) entonces me apuré en sentarme y ahí comencé a notar que mi compañero de bus era distinto a los anteriores porque lo primero que hizo fue saludarme “¡Hola! Ya apúrese siéntese pa’ allá“  y me pasó algo cuático porque no sentí que su tono fuera mala onda, al contrario, se sintió como si el señor me conociera y me estaba esperando. Le dije hola y me senté, y empecé a ponerme la chaqueta porque típico que en el bus ponen el aire acondicionado tan fuerte que uno empieza a congelarse. Y entonces el señor me ayudó a ponerme la chaqueta, al principio lo encontré raro porque nunca nadie hace eso, pero lo dejé pasar y lo agradecí porque siempre me maneo al ponerme la chaqueta si estoy sentada, así que pilín, agradecí el gesto. Pero después ocurrió algo más, cuando el bus ya había partido vi que mi compañero de asiento traía un montón de comida, jugos, galletas y cosas típicas de “la colación que rica está, la comeremos toda hasta el final” y la repartía entre unas niñas que venían sentadas al frente o más atrás, alcancé a contar 4, pero podrían haber sido más. Y ahí confirmé mi teoría de que este señor era un papá que viajaba con sus hijas de distintas edades. Me ofreció galletas a mi también y ahí pensé por un momento, a lo mejor este caballero tiene tantas hijas que me confundió con una de ellas, pero en vez de decirle eso, sólo le respondí que ya había comida y le agradecí el gesto nuevamente. Después de un rato, en que le decía a sus hijas cosas del estilo: “ponte audífonos si vas a ver videos, siéntate bien, y pásame la basura pa’ acá” el caballero se durmió y roncó tal cual yo pensaba en un principio que lo haría.

Cuando ya estábamos casi llegando, el caballero despertó de un salto, me miró, me preguntó si tenía que bajar algún bolso, yo le dije que no y entonces no pude aguantarme la curiosidad y le pregunté: “¿Por qué es tan amable conmigo?” No lo hice en un tono de que me hubiese molestado su actitud, realmente quería saber el por qué. Y él me dijo: “Porque tengo 5 hijas todas más chicas que tú, y espero que cuando empiecen a viajar solas se encuentren con buena gente en el camino”

Creo que no le dije nada porque me emocionó mucho lo que me dijo, siempre me voy en volá con estas cosas y empiezo con el overthinking. Es probable que ese padre de 5 hijas sienta miedo de la sociedad en la que estamos, donde las mujeres son agredidas y violentadas de tantas formas. Pero me emociona y me da esperanza que hay personas que practican más que predican, y tienen actitudes que hacen que nuestra sociedad cambie. Espero que este señor cuando le toque sentarse al lado de un hombre tenga la misma actitud y ojalá pueda transmitir el mismo mensaje que me dio a mí. Me gusta pensar que este caballero cuando tenga nietos les va a inculcar valores y respeto hacia los demás. Y realmente espero que haya más personas como él, preocupado de ser buena gente, porque no sacamos nada con andar reclamando por internet y ofendernos con todo y escribir sobre mil temas, si no partimos por comportarnos y actuar de mejor manera nosotros mismos.

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